La librería de monsieur Picquier, Marc Roger

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No sé por qué me hice con este libro, no leí la sinopsis, no conocía al autor… el título y la portada me invitaron —a veces hay que dejarse seducir por cuestiones aparentemente intrascendentes, sin más—. Y tampoco sé por qué empecé a leerlo en voz alta. Solo para mí, pero en voz alta, y así ha sido, de principio a fin. El libro dictaba sus propias normas. Cuando lo acabé hace unas pocas horas, el cuerpo me pedía escuchar 90 minutos, de India Martínez. E hice caso al cuerpo —o al libro que parece que es el que ha decidido todo. Como siempre. Para terminar… este libro me ha llevado a comprar otros cinco. Es la maldición que soporto al leer libros que se nutren de metaliteratura —soy muy fácil, lo reconozco, la curiosidad lectora me puede, una y otra vez…—.

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