¡Y he aquí que era un sueño! Historias inquietantes, de Rhoda Broughton

Comparte

 

Cuando compro un libro suelo buscar uno de estos tres objetivos, o varios a la vez: entretenerme, aprender o estímulo para investigar. Este libro os ofrece los tres objetivos. Es un simple entretenimiento para quien solo quiera pasar unas horas de lectura de buena literatura gótica victoriana; es un medio para aprender aspectos puntuales que la autora incluyó en sus relatos ya que se han incorporado una amplia serie de notas a pie de página explicativas de las referencias menos evidentes para el común de los mortales; y a la vez estas notas, aunque aportan información relevante, no son un testamento que nos hagan perder el hilo del relato, sino que dejan la puerta abierta para seguir profundizando en alguno de los aspectos tratados (otros autores, pintores, referencias religiosas…).

Son relatos perfectamente estructurados y fácilmente identificables como hechos reales. No se trata de una literatura sangrienta, sino que se trata de una literatura ligera e inquietante.

 

Cuando hice la primera lectura de estos relatos, antes de comenzar a trabajar en la traducción, me imaginaba a una Rhoda Broughton escribiendo en la clandestinidad, como Virginia Wolf describía en su obra Una habitación propia a una hipotética hermana de Shakespeare con talento literario para reflejar las profundas dificultades que las mujeres tuvieron para mostrarse públicamente como grandes artistas. Pero al conocer algo más de esta escritora descubrí que no había sido así. Ha sido el paso del tiempo y la propia sociedad, los que han llevado a la sombra a autoras como Rhoda Broughton, que en su época adquirieron una muy considerable fama, pero que poco a poco se fueron diluyendo entre otros muchos escritores.

Rhoda Broughton fue una novelista británica que nació en 1840 en el norte de Gales y murió en Oxford en 1920. Fue hija del pastor anglicano Delves Broughton, quien se encargó de su formación, y fue sobrina del escritor Sheridan le Fanu (de quien se dice que con su obra Carmilla, sobre una mujer vampiro, influyó sobre la obra de Bram Stroker, en especial para escribir Drácula), quien la animó y ayudó para conseguir la publicación de su primera novela Not wisely, but too well (que se podría traducir como Demasiado y sin prudencia, y que es una clara referencia al discurso final de una obra de Shakespeare, Otelo, cuando el personaje que da nombre a la obra antes de apuñalarse nos dice:

“…Os lo ruego, en vuestras cartas, al narrar todas estas desventuras, mostradme como soy, sin atenuar, sin rebajar adversamente. Hablad de quien amó demasiado y sin prudencia, de quien, poco propenso a los celos, instigado se alteró sobremanera…”).

Rhoda vivió con sus padres hasta que ambos fallecieron, entonces pasó a vivir con una de sus hermanas casadas (Rhoda nunca se casó) y tras la muerte de esta se trasladó a Oxford donde vivió sus últimos años junto a una sobrina. Vivió durante toda la época victoriana, la cual se desarrolló desde 1837 hasta 1901, y que socialmente se caracterizó por: Ser una época de grandes moralismos y disciplinas; una clara supremacía del hombre tanto en la escena pública como en la privada; un sometimiento de la mujer a la disciplina del padre y del marido posteriormente; relegada a la vida privada donde su mayor ocupación es el hogar y los hijos; fuertes contrastes significados en una doble moralidad, con un auge, por ejemplo, de la prostitución; y, por ser una época de evidente y creciente trabajo infantil, que queda reflejado brillantemente en la obra de Charles Dickens Oliver Twist.

La literatura en la época victoriana, se caracterizó por: una representación verosímil de la vida real de la época; Creciente importancia del papel de la mujer en la literatura. Podemos hablar de autoras como Jane Austen, las hermanas Brontë, Elizabeth Gaskell o George Elliot (Mary Anne Evans); temáticas muy diversas; y, algo muy importante, la escritura serial, publicada en revistas y periódicos, diaria, semanal o mensualmente y que mantenía al lector con la intriga de cómo continuaría el relato.

Esta última característica pudo suponer el impulso que las CIRCULATING LIBRARIES, o bibliotecas de préstamo en alquiler, necesitaba en el siglo XIX, tras un inicio más de tipo económico que de otra índole en el siglo XVIII. Estas bibliotecas significaron un aumento de la difusión de la literatura entre las clases sociales más bajas y las mujeres (los dos grupos sociales que se mostraron como principales usuarios). Algunas alquilaban libros desde tan solo un centavo, aunque las más grandes e importantes requerían de una suscripción y pago anual. Comenzaron ofreciendo, sobre todo, obras escritas por mujeres; y también fueron grandes promotoras del estilo literario gótico. Estas bibliotecas sobrevivieron hasta bien entrado el siglo XX, pero el desarrollo de las bibliotecas públicas y los bajos precios de los libros, acabaron con ellas. Algunas como la Mudie’s Select Library presumió de llegar a inventariar un millón de títulos.

Rhoda Broughton fue una de las escritoras que más títulos tuvo en los catálogos de las CIRCULATING LIBRARIES, lo cual, junto con lo transgresor de sus personajes la llevaron a ser una autora de bastante fama en su época. Podríamos medir la importancia de Rhoda en el libro de Matthew Goodman Ochenta días. La gran carrera de Elizabeth Bisland y Nelly Bly, la vuelta al mundo que hizo historia. Donde los dos personajes principales buscan batir el record de Phileas Fogg en La vuelta al mundo en 80 días de Julio Verne. En esta obra Goodman narra cómo Elizabeth Bisland conoció a Rhoda y cuenta de ella que organizaba reuniones en su casa de la Oxford Browning Society, una especie de grupo de lectura que analizaban la obra de Robert Browning, poeta y dramaturgo inglés, y a las que el propio autor asistió.

En cuanto a su estilo, Rhoda Broughton atribuía a sus personajes femeninos la condición de heroínas. Anthony Trollope (político y novelista inglés de mucho éxito en la época victoriana) dijo de ella que “había hecho que las damas de sus obras hicieran y dijeran cosas que las damas no hacen ni dicen”.

Otra de las características más relevantes de sus obras es la continua referencia a otras obras literarias (a sus autores favoritos, autores influyentes en su educación), y también referencias bíblicas, referencias culturales a su época, que en conjunto dan ese matiz de credibilidad al relato necesario para quienes no crean que estas historias son reales…

¡Y he aquí que fue un sueño! Historias Inquietantes reúne siete relatos góticos. La literatura gótica se caracteriza por ambientarse en construcciones que se derrumban, caos sobrenatural, demonios, dobles personalidades, fantasmas, grandes tormentas… Se trata de un género que, en este período, pretendía plantar cara al Racionalismo que buscaba orden, cordura, perfección, felicidad, explicaciones coherentes… La literatura gótica reivindicaba la necesidad de la pasión y del terror para completar la existencia humana. No todo es coherente en la vida del ser humano.

Los siete relatos que ha reunido Huso en este libro fueron publicados por separado entre los años 1868 y 1893. Posteriormente, los primeros cinco relatos del libro fueron reunidos con el título de Tales for Christmas Eve (Relatos para la Nochebuena) y más tarde estos mismos cinco relatos se reeditaron con el nombre de Twilight Stories (Historias crepusculares podría ser una traducción válida). Los dos últimos relatos que se incluyen en este libro fueron parte del libro Rhoda Broughton’s Ghost Stories and others tales of mistery and suspense (Historias de fantasmas y otros cuentos de misterio y suspense de Rhoda Broughton).

 

Los relatos:

“LA VERDAD, TODA LA VERDAD Y NADA MÁS QUE LA VERDAD”

Es un relato epistolar. Este género no parece ser desconocido para Rhoda Broughton ya que desde muy pronto, y hasta casi el final de su vida, mantuvo correspondencia con la también escritora Mary Cholmondeley, algo más joven que ella, pero con acontecimientos en sus vidas bastante paralelos.

En este relato vais a encontrar referencias literarias a Eurípides, Jean-Jacques Rousseau o Lord Byron; referencias culturales a pintores; referencias históricas; y referencias populares como la que hace al fantasma de Cock Lane, sobre el cual también escribieron otros escritores como el archiconocido Charles Dickens.

En este relato no podemos decir que haya un personaje femenino preponderante; la trama la comparten dos mujeres, las autoras de las cartas. Pero si vamos a encontrar un personaje masculino absurdamente heroico que pone fin a un relato de alta tensión cargado de un inteligente y discreto sentido del humor.

“EL HOMBRE DE LA NARIZ”

El comienzo de este relato lo podríamos situar en prácticamente cualquier lugar del presente. Aquí las referencias geográficas son continuas, lo que nos podría llevar a pensar que se trata de un relato de viajes más que un relato gótico. Sin embargo, no es así.

Narrado por un personaje masculino.

Rhoda Broughton introduce aquí un nuevo elemento muy usado posteriormente en este tipo de literatura, la hipnosis. La falta de credibilidad que el personaje masculino le da al femenino, conducen los hechos al final que leeréis.

Además, seguiremos encontrando referencias de diferente estilo, a Lord Byron, Antoine Wiertz (pintor belga) y referencias bíblicas.

“¡Y HE AQUÍ QUE ERA UN SUEÑO!»

Este relato da título al libro ya que se trata de, posiblemente, el relato que más repercusión tuvo en su época.

Aunque veréis que comienza con un intercambio de cartas entre las dos protagonistas femeninas del relato, el grueso del mismo es narrativo, con bastantes descripciones. Quizá el más “sangriento” de todos los relatos presentados por Huso.

El mismo título ya es una referencia al capítulo 41 versículo 7 del Génesis (“…Entonces Faraón despertó, y he aquí, era un sueño. Y sucedió que por la mañana su espíritu estaba turbado y mandó llamar a todos los adivinos de Egipto…”). Pero no es la única referencia bíblica.

La carga irónica vuelve a ser muy alta a la vez que sutil. Y, de nuevo, la poca credibilidad que el personaje masculino de la historia da a una de las mujeres protagonistas, y también la otra protagonista prefiere no creer a su amiga y sí a su marido, nos llevan hasta un desenlace que pocos esperan.

“POBRE HERMOSO BOBBY”

El relato se desarrolla durante la conversación entre una anciana dama, y protagonista, y una joven que la acompaña en las largas tardes de los últimos años de su vida. En el diálogo entre estos dos personajes se va entremezclando el desarrollo de los hechos unos cuantos años antes. El relato narrado en el presente, los diálogos en el presente y los diálogos en el pasado se van entremezclando.

Aunque de entrada podría parecer que esta lectura va a ser complicada por esos saltos temporales no siempre fácilmente identificables, no os vais a encontrar con ninguna dificultad, creo, ya que el diseño finalmente utilizado permite diferenciar claramente en qué momento del tiempo se encuentra el desarrollo del relato.

La carga emocional de este relato es, posiblemente, mayor que la que encontramos en el resto, por ser la propia narradora parte del relato, narración en primera persona; y es este uno de los relatos que puede hacernos pensar que efectivamente hubo una decepción amorosa de juventud en la vida de Rhoda Broughton como se ha recogido en algunas de sus biografías.

“BAJO LA CAPA”

Esta historia podría hacer que los amantes de los viajes en tren se lo pensaran dos veces antes de hacer un viaje nocturno en tren. Quizá no hoy en día, pero sí hace 25 o 30 años.

De nuevo se repite la rutina de incluir referencias culturales y sociales que nos permiten entender como reales las historias, al margen de que cada uno crea o no en los hechos narrados.

La “moraleja” de este relato es que hay que ser muy listo para cobrarse venganza.

En este caso la mujer protagonista y heroína de la historia muestra su heroicidad a través de la templanza y la calma que la llevan a soportar una situación sin delatarse.

“LO QUE SIGNIFICABA”

En la lectura del relato se va a apreciar una diferencia con los cinco anteriores. Hay que tener en cuenta que si bien se trata también de un relato gótico, está escrito ocho años más tarde que el último de los cinco anteriores. Por lo que la autora pudo aplicar cambios en su forma de escribir. Sin embargo, se mantiene el uso constante de referencias culturales, sociales, geográficas, literarias…

Es un relato cargado de símbolos que solo aparecen en el sueño de la protagonista y narradora de la historia.

Hasta aquí, los seis relatos han compartido otro factor común, el uso de un narrador en primera persona, incluso en el primero (“La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”) aunque es un relato epistolar, el peso de la narración recae sobre una de las mujeres más que sobre la otra, alternándose ese peso de una a otra según el momento de la sucesión de acontecimientos.

“DÍA DE RENTA”

Con una estructura muy similar a “Pobre hermoso Bobby”, en la que el diálogo entre dos personajes va presentando la historia. El narrador principal es un hombre y no la mujer protagonista, pero este hombre vivió y conoce los hechos de primera mano. Es lo que se llama un narrador omnisciente, conoce todo lo relacionado con la historia, los hechos propiamente dichos, lo que los personajes sienten, piensan, hacen… y lo narra.

Se narra la historia enmarcada en un acontecimiento real de esta época relacionado con los terratenientes, los arrendatarios y el pago de las rentas por dicho arriendo. Este marco totalmente cierto da mayor credibilidad a la historia.

Este relato junto con “Pobre hermoso Bobby” nos presenta, más claramente que el resto, la figura de una heroína como personaje principal que Rhoda Broughton introdujo en sus obras. Y deja claro que para ser héroe, o heroína en este caso, no es necesario hacer grandes acciones físicas, sino que desde la calma se pueden conseguir importantes logros.

(Booktrailer)