Íntimo y personal… también natural

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A lo largo de mi vida, corta o larga qué más da, he vivido la muerte de muchas personas. Algunas que ni conocía ni llegaría a conocer nunca, y, sin embargo, me tocaban por algún motivo. Muertes de conocidos, de familiares, de amigos. Muertes que de alguna forma iban dando punzaditas en mi alma, o en mi corazón, como queráis. La muerte es natural, es, o tal vez no ya lo descubriré, el último capítulo de nuestras vidas. En mayor medida todos tenemos asumido que moriremos algún día. La muerte es natural.

Y ahora ha muerto Ángel Nieto (@ANieto_Oficial), al que no he conocido en persona y no creo que lo llegara a hacer, aunque eso no lo puedo saber. Y su muerte me ha llegado como una auténtica bofetada en el alma. Ha sido una especie de “Eh, existo, soy tan real que incluso me puedes tocar, mi trabajo es el que es y lo que más me gusta de mi profesión es cuando llego a donde no se me espera y doy mi golpe preferido”. Así me ha dejado. La muerte es real, sí, y, no obstante, a veces tiene tan poco sentido, es tan difícil explicarla.

No es un tema de “aprovecha el tiempo, porque no sabes lo que estaremos en esta vida”, “sé buena persona con los demás, que te recuerden siempre con cariño”, “disfruta, que son dos días”. No, no se trata de eso. No puedo explicarlo muy bien. Es una sensación brutalmente absurda, dolorosamente real, que, por algún motivo, tenía dormida o, quizá, nunca había despertado en mí. No lo sé. Ojalá pudiera explicar cada sensación y cada sentimiento. Este no lo puedo describir mejor de lo que lo he hecho en estas pocas líneas. Algo se ha roto en mí, tampoco sé muy bien el qué.

Seguramente este no sea el mejor día, ni la mejor hora para publicar en un blog. Quizá este no sea el lugar más adecuado, porque es un espacio, o eso pensaba yo, netamente profesional. Lo que ocurre es que detrás de cada profesional, hay una persona. Así que, aquí queda.

Descanse en paz Ángel Nieto. Descanse en paz ese no sé qué que me ha abandonado junto a él.

Irene.

 

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